Imagina por un momento que, de la noche a la mañana, los datos confidenciales de tus clientes y los secretos mejor guardados de tu empresa caen en manos equivocadas. Las consecuencias serían devastadoras: pérdida de confianza, sanciones legales y un daño irreparable a tu reputación. Pero, ¿cómo puedes evitar este escenario catastrófico? La respuesta


